Páginas vistas en total

martes, 2 de agosto de 2011

Fechorías

La luz del fuego iluminaba tenuemente la estancia pero no necesitaba más. Las llamas de la chimenea chisporroteaban rítmica y continuamente. El ambiente, por tanto, era cálido, a pesar de que fuera estaba helando y de que la habitación no era demasiado acogedora. Apenas una mesa y algunas sillas, acompañadas de un pequeño sofá cuyos muelles comenzaban a notarse y donde él estaba sentado en ese momento. Las paredes eran blancas pero estaban manchadas a la espera de una mano de pintura que nunca llegaba.

Dio una nueva calada a su pipa y se dejó embriagar por el sabor de su tabaco. Aquella noche se sentía joven, vital, pensó que podría hacer cualquier cosa que se propusiese. En días como ese, la edad no importaba. Sentía la fuerza de un león, la agilidad de un guepardo.  

En apenas una hora tendría que estar en la calle Magdalena. Había quedado allí con Marlon y Clark, alias que ellos mismos habían inventado, tratando de disimular lo rateros de pacotilla que eran en realidad. Él se hacía llamar Shark y se presumía como líder de la penosa banda. Esa noche, sin embargo, demostrarían de lo que eran capaces. Iban a entrar al Banco del pueblo y se llevarían todo lo que allí hubiera. Llevaban semanas planeando el golpe y nada podría salir mal. Tenían una copia de las llaves necesarias para entrar, habían calculado los tiempos para que no saltaran las alarmas e incluso tenían un plan para evitar ser vistos por las cámaras de vigilancia.

Lo único que lamentaba era dejar allí a la niña. Había valorado distintas opciones, pero no se atrevía a dejarla al cuidado de nadie por miedo a que se fueran de la lengua y mucho menos a llevarla consigo. A pesar de que la misión no entrañaba peligro alguno, no quería dejar nada al azar y el más mínimo error podría hacer que todo se viniera abajo.

Comenzaba a impacientarse porque el tiempo pasaba muy despacio y decidió ir a vestirse, esperando que las agujas del reloj hubieran avanzado algo a su vuelta. Salió al pasillo y notó como el frío penetraba en sus huesos. A pesar de todo, la edad no perdona, pensó. Aligeró el paso y llegó a una habitación pequeña, al fondo del pasillo, dejando a un lado la cocina, el minúsculo baño con apenas un retrete y una ducha y la habitación grande. Su alcoba tenía una sola cama de poco más de una plaza. Las sábanas estaban revueltas y tampoco el mobiliario ayudaba a dar a aquel cuarto un ambiente armónico. Una mesita de noche con una lamparita, un reloj despertador y decenas de papeles desordenados alrededor. Por lo demás, un armario con la madera ligeramente carcomida, una alfombra verde que sin duda hacía mucho que no había sido lavada, un espejo de cuerpo entero al que le faltaba una esquina y una silla con varios pantalones y jerseys por encima. Las paredes estaban prácticamente vacías a excepción de algún recorte de periódico disperso de algún que otro “triunfo”. Se dirigió al armario y sacó algunas prendas sin dudar demasiado. Volvió al salón y se vistió allí, agradeciendo de nuevo el calor en sus huesos, en los que de nuevo volvió a sentir los años que le pesaban.

Apenas hubo terminado, apagó el fuego de la chimenea y tan sólo la luz de la luna iluminó el salón. Casi era la hora de irse y pensó en la fechoría que iban a cometer esa noche. Nada podría pararle. Después de tantos años, de nuevo un banco. Casi podía sentir la adrenalina corriendo por sus venas. Cogió su abrigo. De repente escuchó ruidos en el pasillo. Se caló el gorro hasta las orejas intentando calmar los escalofríos que ya sentía, incluso sin haber abierto la puerta. Pero la voz, cantarina y chillona, era inconfundible y supo sin lugar a dudas que aquella noche no saldría.

-¡¡¡ABUEEEELOOOO!!! ¡¡¡Tengo mucho fríoooooooooooo!!!

10 comentarios:

  1. Muy bueno, me ha gustado mucho de verdad. :)

    ResponderEliminar
  2. Muy tuyo...Me gustaaaa!!!! y que conste que te estoy haciendo muuucha publicidad ;)

    ResponderEliminar
  3. POr cierto ¿cómo puedo comentar con mi nombre? Ja, ja, ja Ya sabes quien soy ¿no? Tu madreeee!!!

    ResponderEliminar
  4. La publicidad de tu madre ha llegado ji!.,Es muy chulo y es super fácil leerte, me encanta (mamá de Abenezer)

    ResponderEliminar
  5. La descripción es impecable.Muy buen trabajo Mayte. El tiempo libre se hace oro en manos de una chica talentosa como tu.
    Pajarito

    ResponderEliminar
  6. Me gusta. Tiene algo que me resulta familiar, (la forma de escribir, digo, no el argumento). Sigue por favor con relatos, que me encantan.

    ResponderEliminar
  7. Estupendo Mayte, avísame para el siguiente he pasado un ratillo muy agradable.Besos

    ResponderEliminar
  8. Gracias Suso! Me alegro de que te haya gustado

    ResponderEliminar
  9. Bueno Mayte me encanta, necesito saber más. Que sepas que no he publicado nada antes porque no tenia ni idea de hacerlo y me lo dijo tu madre ayer. Muchos besos y sigue....

    ResponderEliminar