Páginas vistas en total

sábado, 30 de julio de 2011

El Cuaderno de Maya

Aunque suelo ir todos los meses de junio, incluso cuando he estado en periodo de exámenes, este año me perdí la Feria del Libro de Madrid. Y no pudimos aprovechar para ver a Isabel Allende, que firmaba su último libro "El Cuaderno de Maya". Pero cuando cumplimos un mes de habernos casado me llegó la sorpresa y también firmada.

El Cuaderno de Maya es un libro de un estilo mucho más moderno y juvenil del que Allende nos tiene acostumbrados. No sólo porque se basa en la época actual e incorpora menciones a las nuevas tecnologías móviles y de internet, sino porque la protagonista es una chica muy joven que nos relata cómo ha sido su adolescencia.

Uno de los puntos fuertes de la novela es su manera de narrarla. Está escrita en forma de diario, en primera persona e intercala episodios del presente de Maya con algunos otros de meses atrás e incluso de su niñez y su infancia. Además, para hacer honor a su estilo, la escritora nos regala alguna que otra referencia histórica que resulta bastante acertada.

 Por otro lado, son muy destacables los personajes que aparecen a lo largo del relato. No sólo porque son entrañables y divertidos, sino porque además están realmente bien construidos y son bastante creíbles. Puedes imaginarte perfectamente la locura de la Nini, al solitario de Manuel o, mi favorito, al adorable Popo. Sólo por “conocerlos” merece la pena aventurarse a leer esta novela.

 ¿Algún pero? Bueno, supongo que para ser sinceros habría que decir que me costó un poco que me enganchara al principio de la lectura, pero muchas veces no sabes si eso se debe más bien al ritmo de la novela o a tus circunstancias personales, así que ni siquiera en ese sentido puedo aducir nada.  

En definitiva, un libro altamente recomendable para el verano, cuando siempre se tiene algo más de tiempo para los hobbies.

viernes, 29 de julio de 2011

Adios, Zapatero. Hola, ¿?

No ha sido una gran sorpresa en realidad, pero sí al menos nos ha hecho mirar el telediario de hoy o leer el periódico digital con un poco más de atención. Lejos quedaron los "Moody´s amenaza con..." o "La bolsa ha bajado durante toda la mañana...". Porque a estas frases ya nos hemos acostumbrado y casi las ignoramos por completo. Pero no, esta mañana nos hemos encontrado con grandes titulares y amplios tiempos dedicados a algo que realmente nos afecta a todos, aunque sólo sea por el hecho de que deberíamos ir a votar. 20N es la fecha elegida para las elecciones generales del país en lugar de celebrarse en marzo como estaba previsto. Y dejando de lado el simbolismo que tiene ese día y que a mi parecer es una mezcla de casualidades y si acaso una estrategia publicitaria, es importante plantearse que adelantar unas elecciones es algo que deberíamos considerar alarmante. Porque más allá de la incertidumbre que crea pensar que será el PP el que gobierne el año que viene, que ya es algo a considerar, saber que incluso el Presidente de tu país se rinde ante la crisis y poco menos que cede el poder a la oposición, eso sí que es como para preocuparse.

Ante eso, no deberíamos estar discutiendo si la decisión de Zapatero, tomada por la presión de su partido claramente, será positiva para el PSOE y su campaña o si por el contrario habría favorecido dar un poco más de tiempo hasta marzo y ver si las cosas mejoraban un poco y aumentaba así su credibilidad. Tampoco deberíamos preocuparnos por las reacciones de Rajoy al anuncio y cómo trata de ganarse los votos diciendo que gobernará desde el centro.Tenemos entre manos un problema mucho más serio que la eterna batalla PP-PSOE y lo peor es que parece que, de momento, no nos estamos dando cuenta.

miércoles, 27 de julio de 2011

Eso

El silencio inunda el pasillo. El pequeño suspira aliviado, sólo ha debido de ser una pesadilla. Continúa andando por el largo corredor que lleva hasta el baño. De pronto se para. Le ha parecido volver a escuchar la música. Aún es tenue pero el sonido es claro. Tiembla. Ya tiene casi 10 años, no tiene que tener miedo. Se tapa los oídos y sigue andando. El camino se hace más y más largo. La música comienza a sonar tan alto que es imposible ignorarla. Sabe de qué se trata. El pavor paraliza sus músculos. No puede ser otra cosa más que lo que imagina. Eso. Siente cómo el terror se apodera completamente de él. Trata de chillar pero su garganta emite un sonido seco. Le parece escuchar algo, un sonido familiar. Son los pasos de su hermano mayor. Le mira sorprendido. Le coge y le zarandea pero el pequeño tiembla y tirita descontroladamente. Sabe que Eso viene a por él y que ningún adulto puede ayudarle. Ni siquiera escucharán la música. Trata de correr pero una fuerza enorme se lo impide. Su hermano lo mira a escasos dos metros. Sin embargo parece separarles una distancia infinita. De pronto lo ve. Más bien lo siente. Y sabe que todo está perdido. No hay nada que pueda hacer. Y sin remedio acaba por rendirse y todo se vuelve negro.

martes, 26 de julio de 2011

Navidad en verano

-Mamá, y si vienen los Reyes en unos días, ¿por qué hay tantos papás comprando juguetes en las tiendas?

Es 29 de diciembre y los padres de Blanca y Jesús, de 8 y 5 años de edad respectivamente, les han llevado a ver las luces de Navidad del centro de la ciudad. A pesar del frío, ríos de gente se agolpan por las calles buscando el mejor regalo para sus familiares y amigos.

-Pues hija, porque serán los “cumples” de esos niños dentro de poco.

-Ahhh.

Blanca no parece muy convencida pero acepta la explicación sin más preguntas. Esto da un respiro a sus padres, que se esfuerzan desde hace días por mantener en su hija la ilusión por los Reyes Magos a pesar de los constantes interrogatorios de la niña. Y es que las últimas semanas han estado colmadas por un absoluto torbellino de preguntas: ¿Y si los Reyes son mágicos porque no traen regalos a los niños pobres? ¿Cómo consiguen llevar todo en una sola noche? ¿Y por dónde entran? ¿Es verdad que son los mismos que los que le trajeron los presentes a Jesús o serán sus bisbisbis nietos?

Un par de noches antes de Reyes, Blanca se levanta al baño de madrugada y decide entrar en la habitación de sus padres. Uno de los armarios está entreabierto y la pequeña tienta en la oscuridad hasta que encuentra la manija y lo abre completamente. Una pequeña luz se enciende y alumbra parte de la habitación. La madre se mueve levemente pero sigue dormida. Blanca suspira aliviada y continua con su juego detectivesco. Silenciosamente, arrastra una silla para alcanzar la parte más alta del maletero y por fin los ve. Son muchos, grandes, pequeños, cuadrados… Todos están perfectamente envueltos y con el nombre escrito en letras claras. Por fin ha descubierto el secreto. Orgullosa, se acuesta y, aunque le cuesta, vuelve a coger el sueño. A la mañana siguiente no puede esperar para contarles a sus padres lo que sabe:

-Mamá, papá, ya lo entiendo todo.

-¿De qué hablas, Blanca?

-Los Reyes, ya sé cuál es el “truco”.

-Ahh, ya hija verás…-responde la madre entrecortadamente.

-Que no, que no hace falta que me lo expliques, mamá. Los Reyes, como yo ya sabía, no pueden traer todos los juguetes la misma noche. Por eso, durante los días anteriores, van dejando en los armarios de los padres sin que nos demos cuenta los regalos y esa noche vienen y rápidamente los colocan debajo del árbol.

-¡Vaya, Blanca! ¡Eres muy lista, nos has pillado!-dice el padre visiblemente aliviado mientras termina de tomarse el zumo.-Pero no puedes volver a mirar el armario, porque si no los Reyes se dan cuenta y se vuelven a llevar los regalos.

domingo, 24 de julio de 2011

Soñé contigo

“Esta noche he soñado contigo” le dice él por segunda vez con sus ojos de chico tierno. Ella sonríe y afirma con la cabeza mientras teclea algo en su movil y de nuevo no responde. Él sigue a la carga y no contento con la reacción de la chica continúa “Estábamos en la playa, tú, yo, bueno, y más gente creo. El caso es que tú no querías bañarte, llevabas un biquini lila con florecitas blancas…”. “¿Lila?”- responde la chica- “¡Tú estás mal, tío, ¿tú crees que yo voy a llevar algo lila? ¡Ni de coña!”. Él se sonroja y trata de rectificar. “Bueno, no sé, a lo mejor era azul, no me acuerdo muy bien”. Ella guarda el móvil en la mochila, se la echa al hombro y se dispone a marcharse. “¿Ya te vas?” dice él decepcionado. La chica le mira y mira su reloj, “sí, sí, ya tengo que irme a comer, mañana nos vemos. Si a las 8 de la mañana tenemos que estar aquí otra vez, no me dirás que me vas a echar de menos ¿no?”. Él se sonroja tímidamente y emite un sonidito que pretende ser una risita que resulta algo forzada. “¿Qué vas a hacer esta tarde?” pregunta él en un intento desesperado de alargar los pocos minutos que sabe que le quedan a su lado. “Pues puedes imaginártelo, mañana tenemos examen de mates con la Sargento”. Cabizbajo se queda un segundo pensando que por mucho que estudie esa tarde nadie le libra de un buen suspenso en ese control. Ella vuelve a mirar su reloj pero el chico no se rinde y le interroga sobre sus planes del fin de semana. “Óscar, te he dicho mil veces que este fin de semana me tengo que ir con mis padres al pueblo, a veces no sé si no me escuchas o es que tienes una memoria de mosquito”. Frunce el ceño y le mira con cara de fastidio. Después se coloca la mochila y los cascos y le da un fugaz beso en la mejilla. Sin esperar más, comienza a caminar con pasos cortos pero rápidos y gráciles. Él se queda un segundo pensando en lo que ha pasado y suspira. En su interior no puede dejar de pensar que está enamorado.

sábado, 23 de julio de 2011

Vivir en Sociedad

Desde muy pequeños se nos inculca en la sociedad un sentido muy fuerte de pertenencia al grupo. Primero formamos parte de nuestra madre en el vientre, luego nacemos y vivimos con un papá, hermanos, abuelos, tíos, primos. La familia es el primer grupo de nuestra vida pero pronto hay muchos más. La escuela infantil, el colegio, los amigos. Es fácil descubrir sobre todo en edades tempranas que incluso el simple hecho de ser chicos o chicas ya implica en sí mismo un sentido de pertenencia muy fuerte.
 
Después crecemos y empezamos a decidir integrarnos en otras comunidades según nuestros hobbies y gustos personales. Somos seguidores de éste o aquel equipo de fútbol o baloncesto. Nos apuntamos a clubs de fans de cantantes o grupos musicales. Idolatramos a estrellas del deporte o la gran pantalla. Y buscamos compartir nuestro tiempo con aquellos que posean más gustos en común.

 Más tarde, incluso construimos nuestras identidades personales en función de identidades de grupo. Llevamos una cierta vestimenta, un cierto corte de pelo, escuchamos una música determinada y llevamos a cabo unas ciertas aficiones en común. Nuestra personalidad se forma según lo que algunos denominan “tribus urbanas”.

La misma vocación es otro motivo de sesgo. Hay colegios profesionales que potencian este tipo de sentimiento de grupo en algunos casos de forma muy elitista (con un sesgo más fuerte)

 Tenemos en nuestros monederos infinitas tarjetas que también son parte de nuestra necesidad de pertenencia a un determinado conjunto de personas: Carnet de la Biblioteca de Madrid, del Club Vips, o incluso el propio carnet de identidad, Tarjeta de Socio de Springfield, o de amigos de los gatos, Ficha de puntos de Yves Rocher, Billete descuento del Burguer King, Cupones para el Corte Inglés…

¿Y quién nos ha dicho que formar parte de un grupo sea bueno? ¿Lo hacemos sólo por no sentir que estamos solos? ¿O forma parte de una estrategia al estilo de las teorías de Darwin por las cuales el ser humano es más fuerte si vive en comunidad? Hay un experimento que valdría la pena reflexionar:

Se trata de dar una pelota a un grupo de niños de aproximadamente 15 niños. Les dices que el que tenga la pelota puede dar a cualquiera y matarlo. El que muere, se sienta y no podrá jugar a menos que alguien le tire la pelota y la coja. Normalmente, los niños no tenderán a matarse todos indiscriminadamente sino que, aunque algunos sí mueran, el juego no acabará porque irán salvándose unos a otros. Sin embargo, si haces dos grupos y les dices lo mismo, lo más probable es que uno de los grupos consiga matar al otro rápidamente y gane.

¿Por qué pasa eso? Porque el sentido de pertenecer a un grupo hace que quieran defenderse entre ellos en detrimento de todos los demás. ¿De qué sirve entonces pertenecer a un grupo y tener que defenderte si estando solos no habría ataques?

jueves, 21 de julio de 2011

Viejo

Cuando uno llega a cierta edad hay ciertos tópicos que se le presuponen. Mi nombre es Ángel y ayer cumplí 72 años. No soy abuelo, ninguno de mis dos hijos tuvo descendientes, siempre prefirieron viajar. Tampoco soy un cascarrabias ni me paso el día diciéndole a mi esposa lo que tiene que hacer.  No miro a los jóvenes con envidia ni les cuento mis batallitas en un deseo desesperado de encontrarme más cerca de esa edad. Lo cierto es que no tengo miedo a la muerte, llegará cuando me toque y no echo de menos mis años mozos pues los recuerdo con esa emoción del que fue feliz por tiempos pero no me gustaría volver allí. Una vida es suficiente para mí.

Vivo en Toledo desde hace ya más años de los que quiero recordar. Es un piso pequeño, oscuro y huele a viejo. La gente piensa que nosotros no percibimos ese olor a ungüentos y a pis, pero lo cierto es que nunca te acostumbras. Los muebles son de color roble, de esa que ya no se consigue tan fácilmente en tiendas modernas. Robustos, fuertes, así es cada mesa, cada velador e incluso la cama de matrimonio que he compartido con mi mujer desde el día que nos casamos, hace ahora 38 años. Y eso que me casé mayor.

Los viejos no podemos escapar de los estereotipos, al final esto no es sino otra batallita, otra historieta cualquiera de hijos tratando de deshacerse de padres. ¿Cómo lo llaman los chicos ahora? Residencia. De esas modernas en las afueras en las que tienes de todo. Hay un restaurante tan refinado que incluso te hacen llevar babero para que no estropees tu traje de gala, salones con conciertos improvisados de dementes emocionados e incluso una de esas atracciones al estilo más innovador llamada “el pasillo del miedo”. Auxiliares pendientes de ti todo el día, enfermeras vigilando tu tensión regularmente, gimnasio, iglesia, cafetería, modernas habitaciones con camas que se suben y se bajan y vistas al jardín…

Que no, que no, que paso.

miércoles, 20 de julio de 2011

Llegará usted muy lejos

A va a ser rey, pero cuando B mata a C, tiene que irse. Luego, A vuelve para ocupar su lugar y echa a B. El Rey León.

En su trabajo se esforzaba día a día al máximo por ejercer sus funciones con diligencia. Conseguía que se la valorara y no perdía oportunidad de demostrar lo que valía. Daniela era una mujer ambiciosa. No resultaba raro verla revisar los informes de sus compañeros en sus ratos libres y encontraba sin dudar algún pequeño error, alguna mínima errata que también seguro corregía con una minuciosidad y un cuidado impecables.

Llevaba pocos meses en ese cubículo pequeño pero por suerte un poco más luminoso de lo habitual por encontrarse cercano al pasillo por el que mujeres y hombres de mediana edad hastiados de sus 8 horas de trabajo-vida accedían como autómatas al menos una vez al día. Era difícil, además, no fijarse en ella, con esos ojos grandes que parecían siempre vigilantes y al acecho. Cada mañana se la veía impecable, incluso demasiado, y comenzaba a ganarse a los jefes inmediatos y a algún que otro "magnate" que, casualidad o no, se encontraba allí un día en el que Daniela decidió que el secretario de su departamento llevaba a cabo su cometido con un exceso de burocracia y un defecto de rapidez. Explicó su caso de tal modo que parecía casi sin asomo de duda que trataba de justificarle.

-Señorita Martinez, llegará usted muy lejos, se lo aseguro.- Le había dicho Pedro, el director de la sección.

No pasaron muchos días, cuando comenzó a extenderse el rumor de que Javier, el secretario, tan apreciado por todos por llevar a cabo sus funciones no siempre en el menor tiempo posible pero sin duda con una diligencia de soldado, no sería renovado. Daniela fue la primera en manifestarle su disconformidad cuando se confirmó la sospecha, pero también la primera que bajó a hablar con Recursos Humanos. Su sobrina Alba había llevado a cabo unos cursos durante el año anterior que, sumados a la licenciatura que ya había terminado con altas calificaciones, le hacían idonea para el puesto, de tal modo que en menos de una semana la joven se incorporó al equipo.

Daniela, sin embargo, nunca había tenido en gran estima a su sobrina mayor, que se sorprendió mucho cuando recibió la llamada de la empresa citándola para una entrevista. Su entusiasmo inicial la llevó a pensar que su tía podría haberse ablandado con el tiempo y que por fin pretendía reconocer los logros de la hija de su hermana menor, con la que nunca había tenido tampoco muy buena relación. No tardó mucho en reparar en su error. Cada día, Daniela saturaba a Alba con exigencias más y más complejas toleradas a su vez por un jefe que no censuraba ya nada a la espectativa de una jubilación inminente.

Pasaron las semanas y los meses y Alba se fue logrado ganar el aprecio y el respeto de todos sus compañeros, que repetían incansables que el puesto que ocupaba estaba por debajo de sus posibilidades y que debía tratar de aspirar a más. Ella trabajaba incansable incluso satisfaciendo los antojos y caprichos de su tía que suponían un reto cada vez mayor. Cuando llegó el momento de retirarse para Andrés, los 17 miembros del equipo, exceptuando claro está a Daniela, tenían claro quién querían que ocupase la vacante. Pese a su juventud, su gran preparación, su carisma y su seriedad para llevar a cabo sus tareas, posicionaban a Alba como la perfecta candidata.

Pero como esto no es un cuento de Hadas, finalmente fue Daniela la que consiguió el ascenso con el que tanto soñaba, dicen que gracias a Pedro, el magnate de la empresa con el que se sospechaba que tenía un romance. Su joven sobrina no tuvo que irse, pero permaneció como secretaria aún durante bastante tiempo. Y, bueno, la verdad es que aún no se sabe si volverá algún día para ocupar su lugar y volver a poner en orden el Ciclo de la Vida. Pero de momento, así andan las cosas ;)

martes, 19 de julio de 2011

Harry Potter and the Deathly Hallows Parte 2

Ayer hice un stop en este mi periplo... ¿literario? Y es que salí bastante pronto a hacer un recado y por la tarde-noche fuimos al cine. Y sí, lo has adivinado estimado lector (o vacío cibernético, total, si la gente escribe "Querido Diario"...) fui a ver la última película de la saga Harry Potter.

Yo fui una de tantos jóvenes que teníamos entre 12 y 16 años apróximadamente cuando comenzaron a ponerse de moda los libros del que seguramente ha sido uno de los magos más famosos de todos los tiempos. Las primeras adaptaciones a la gran pantalla estaban bastante enfocadas a ese público que, sin ser infantil, aún rondaba los años en los que sus films favoritos seguían siendo los destinados a todos los públicos (TP) Sin embargo, a partir de la 4ª o la 5ª entrega, la saga comenzó a madurar debido sobre todo a las críticas de algunos que decían que Daniel Radcliffe (actor que interpreta a Harry Potter) tendría barba y seguirían tratando de que hiciera "travesuras". No faltaron tampoco entonces detractores que aseguraban que las películas interpretaban de forma demasiado libremente la literatura de J.K.Rowling y que se volvían más oscuras de lo necesario sólo buscando satisfacer al público.

La segunda parte de la adaptación del 7º libro busca en cierto modo retornar a esos orígenes tratando de rescatar a los niños de la nueva generación que se han quedado fuera en anteriores entregas pero a la vez haciendo un guiño al público fiel, entre los que me incluyo. El hecho de que el colegio de Howarts esté como telón de fondo ayuda bastante a conseguir ambos propósitos: el infantil pues el hecho simple de que aparezcan niños ya es un argumento en sí mismo, y el nostálgico, con la aparición de personajes que habían parecido ocultos durante anteriores entregas como Neville Longbottom.

Creo también que la fotografía de la película es realmente buena y a nivel técnico no tiene despedicio. Igual que en la primera parte destacaban las imágenes del cuento de Las Reliquias de la Muerte, resaltan aquí los momentos en el pensadero de Severus Snape con la madre de Potter. Me parecieron, en términos poco profesionales, realmente bonitas.

Por otro lado, sin embargo, me dió pena encontrarme con que la muerte de Voldemort, tan bien narrada en el libro, se mostrara de forma poco espectacular y que pasara de forma casi inadvertida. Y para los más puntillosos, hacer referencia a los parecidos razonables de las batallas de esta última película con la de las Dos Torres de la saga de El Señor de los Anillos.

Pero sinceramente es una película que creo que hay que ver. Y creo que hay que verla en el cine, como todas las de Harry Potter pues aunque los diálogos no sean espectaculares, las imágenes no nos dejarán frios. Para todos aquellos seguidores y adictos a la saga es cerrar una época; y nunca es tarde para todos aquellos que se quieran iniciar en los periplos del famoso Harry Potter. Nos quedamos con un buen sabor de boca :)

domingo, 17 de julio de 2011

Los Veranos de la Villa

Para los que tenemos la suerte o la desgracia de vivir en Madrid y quedarnos aquí la mayoría de la vacaciones, todos los veranos el ayuntamiento de nuestra comunidad prepara un buen número de actividades culturales en los meses entre junio y septiembre. El año pasado pude asistir a una actuación de danza en el Matadero de Madrid y la verdad es que salí de allí encantada. Con la idea de encontrar algo por el estilo he estado ojeando el programa de los Veranos de la Villa 2011 y mi sorpresa ha sido encontrar que en los más de tres meses apenas hay 6 ó 7 actuaciones en el teatro mencionado y, exceptuando 2 de ellas, el resto son infantiles. Algo parecido me ha pasado con el Cine de Verano. Ya he tenido la oportunidad de ir alguna vez al de Príncipe Pío y, si bien es verdad que las películas que se proyectan no suelen ser las más modernas, en anteriores temporadas sí encontrábamos algunas de las más taquilleras del último año. Sin embargo, lo poco que he visto han sido films europeos, argentinos, poca película española y algún que otro éxito relativo de EEUU del último año, pero los menos, pues la mayoría de las proyecciones son especialmente dedicadas a los niños. Una pena que el ayuntamiento este año haya decidido hacer recortes en esta iniciativa que siempre ha tenido tan buena fama y que a priori consideramos de una alta calidad. Los pequeños de la casa siempre son una apuesta segura y el señor Ruiz Gallardón bien lo sabe.

sábado, 16 de julio de 2011

Vacaciones con tu... ¿amor?

Hoy he decidido escribir un artículo al estilo de la revista Cosmopolitan: fresco, divertido, y, en verdad, un poco feminista y superficial. En fin, ahí va:

¡Por fin estás de vacaciones! Han pasado ya varios meses desde que sales con él y habeis recorrido durante el invierno todos los cines, bares de copas y restaurantes de moda que os ha dado tiempo. Incluso durante el mes de julio aprovechasteis para ir juntos a la "pisci" o para compartir un helado en aquella cafetería tan bohemia del centro. Pero ha llegado agosto y la semanita que habíais planeado en aquel precioso apartamento de la playa no está resultando tan perfecta como esperabas...

Ensayo para la convivencia definitiva: Vivir sola a con tus padres está muy bien, pero si planeas tener una vida en pareja, tendrás que acostumbrarte a ciertas cosas y aprender a limar con tacto otras que te resulten desagradables. Por ejemplo, si no baja la tapa cuando va al baño o no tira de la cadena puedes organizar un juego en el que, cada vez que descubras que lo ha hecho bien, le des un pequeño premio... ¡de tu imaginación depende!

Probad a hacerlo juntos: Incluso en poco tiempo, si no estais en un hotel en el que os lo dan todo hecho, las tareas caseras se van acumulando. Fregar los cacharros, limpiar el baño, cocinar... Y es que, depende de lo acostumbrados que esteis a hacer este tipo de cosas, os resultará más fácil o más difícil de llevar. Si tomais estas pequeñas rutinas con buen humor y os proponeis llevarlas a cabo en compañía resultarán de lo más ameno y os ayudarán a pasar más tiempo juntos y conoceros mejor.

No te guardes rencores: Una cosa es que no te enfades con él porque baje a correr a las 7 de la mañana y haga más ruido que un elefante en una cacharrería y otra muy distinta es que trate de despertarte cada día a esa hora para convencerte de que lo acompañes. Seguro que piensas que para una semana es mejor no discutir, pero si te quedas mucho tiempo con alguna idea que no puedes expresar, acabarás explotando. Lo mejor es que le digas lo que piensas sin herirle y también le dejes espacio a él para que te explique cuál es esa manía tuya que le pone de los nervios.

Salid, salid y ¡salid!: Si durante el invierno vuestros respectivos trabajos os atrapan más de un fin de semana, seguramente ahora estéis pecando de caseros, pues es normal que os encante tener un sitio en la que sólo estéis los dos y sin estar pensando que nadie vaya a entrar o a estropear de algún modo el momento. Pero eso en vacaciones, aunque sea sólo una semana y mucho más cuando pasa más tiempo, al final cansa. Por lo tanto, ármate de tu mejor vestido y esos taconazos que hace tiempo querías estrenar y salid juntos a quemar la noche.¡No os arrepentireis!

De cualquier manera, se trata de pasar el mejor tiempo posible y disfrutar al máximo de unos días de sol y playa. Por lo tanto, sea como sea tu chico, no pierdas la paciencia y disfruta al máximo de su compañía.

viernes, 15 de julio de 2011

...¡Y acción!

Aquí comienzo mi andadura por el mundo de los blogs. Espero que no sea igual que en muchos casos que escribes la primera entrada y ya no vuelves a entrar. Para comenzar, me gustaría plasmar aquí un relato que escribí para que le llegara a Sol (más conocida como La novia de papá) y que publicó en su blog de El País.com el 16 de junio:

Mi abuelo materno falleció hace ahora un año. Él fue quien me enseñó a dibujar y a disfrutar de la lectura y de la vida.
Su mujer, mi abuela, tiene alzheimer desde hace cuatro años y él pasó los tres primeros sin apartarse de su lado, igual que había estado con ella los cincuenta años anteriores. En enero de 2010 entraron en una residencia preciosa y él andaba ilusionado: por fin podrían estar juntos con la tranquilidad de saber que ella iba a estar perfectamente atendida. Además, hizo varios amigos y salía a pasear cada día.
Pero esta felicidad poco exigente no le duró: a los tres meses de entrar, salió al hospital y ya no volvió. Y aún así yo creo que tuvo suerte, que tuvimos suerte: yo era su nieta favorita y justo conocí a mi novia medio año antes de que él muriera. Ella es médico y mi abuelo la adoraba.
No hizo falta una explicación, ningún tipo de 'outing': mi abuelo sabía querer y sabía quererme. Por eso quiso a mi chica. El otro día soñé con él y pude contarle que Sandra y yo somos muy felices juntas, que nos vamos a casar. Mi abuelo sonreía en el sueño como en la vida real.
Empecé diciendo que me enseñó a dibujar; ahora sé que también me enseñó a querer, a quererme, a ser feliz.

Aún me quedan por cubrir algunos detalles técnicos, pero por algo hay que empezar. Espero no saltarme la "tarea" de escribir al menos un post diario.