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sábado, 23 de julio de 2011

Vivir en Sociedad

Desde muy pequeños se nos inculca en la sociedad un sentido muy fuerte de pertenencia al grupo. Primero formamos parte de nuestra madre en el vientre, luego nacemos y vivimos con un papá, hermanos, abuelos, tíos, primos. La familia es el primer grupo de nuestra vida pero pronto hay muchos más. La escuela infantil, el colegio, los amigos. Es fácil descubrir sobre todo en edades tempranas que incluso el simple hecho de ser chicos o chicas ya implica en sí mismo un sentido de pertenencia muy fuerte.
 
Después crecemos y empezamos a decidir integrarnos en otras comunidades según nuestros hobbies y gustos personales. Somos seguidores de éste o aquel equipo de fútbol o baloncesto. Nos apuntamos a clubs de fans de cantantes o grupos musicales. Idolatramos a estrellas del deporte o la gran pantalla. Y buscamos compartir nuestro tiempo con aquellos que posean más gustos en común.

 Más tarde, incluso construimos nuestras identidades personales en función de identidades de grupo. Llevamos una cierta vestimenta, un cierto corte de pelo, escuchamos una música determinada y llevamos a cabo unas ciertas aficiones en común. Nuestra personalidad se forma según lo que algunos denominan “tribus urbanas”.

La misma vocación es otro motivo de sesgo. Hay colegios profesionales que potencian este tipo de sentimiento de grupo en algunos casos de forma muy elitista (con un sesgo más fuerte)

 Tenemos en nuestros monederos infinitas tarjetas que también son parte de nuestra necesidad de pertenencia a un determinado conjunto de personas: Carnet de la Biblioteca de Madrid, del Club Vips, o incluso el propio carnet de identidad, Tarjeta de Socio de Springfield, o de amigos de los gatos, Ficha de puntos de Yves Rocher, Billete descuento del Burguer King, Cupones para el Corte Inglés…

¿Y quién nos ha dicho que formar parte de un grupo sea bueno? ¿Lo hacemos sólo por no sentir que estamos solos? ¿O forma parte de una estrategia al estilo de las teorías de Darwin por las cuales el ser humano es más fuerte si vive en comunidad? Hay un experimento que valdría la pena reflexionar:

Se trata de dar una pelota a un grupo de niños de aproximadamente 15 niños. Les dices que el que tenga la pelota puede dar a cualquiera y matarlo. El que muere, se sienta y no podrá jugar a menos que alguien le tire la pelota y la coja. Normalmente, los niños no tenderán a matarse todos indiscriminadamente sino que, aunque algunos sí mueran, el juego no acabará porque irán salvándose unos a otros. Sin embargo, si haces dos grupos y les dices lo mismo, lo más probable es que uno de los grupos consiga matar al otro rápidamente y gane.

¿Por qué pasa eso? Porque el sentido de pertenecer a un grupo hace que quieran defenderse entre ellos en detrimento de todos los demás. ¿De qué sirve entonces pertenecer a un grupo y tener que defenderte si estando solos no habría ataques?

3 comentarios:

  1. Y lo dices tú, que por encima de todo has querido siempre pertenecer a un grupo y ser aceptada.

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  2. Pero en esta vida no sólo formas parte de un grupo, sino de muchos.
    Incluso si estás sólo ya estás en el grupo de los solitarios...

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  3. Anónimo: Pues sí, la verdad es que en el fondo, todos necesitamos formar parte de algún grupo para vivir. Pero eso no es malo, como dice Bea, incluso los solitarios forman parte de un grupo. ¡Cualquiera puede tener su grupo así que ánimo que tú también podrás! Saludos

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